Trump estima que una intervención en Irán tendría una duración de entre dos y tres semanas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado que un eventual conflicto militar con Irán se resolvería en un periodo de dos a tres semanas. En declaraciones ofrecidas a la cadena ABC News, el mandatario descartó que el factor temporal suponga un riesgo para los intereses estratégicos de Washington, asegurando que la posición actual del país garantiza un resultado favorable, ya sea mediante un acuerdo diplomático o una resolución militar ágil.
Durante la entrevista, Trump enfatizó que, desde una perspectiva estrictamente operativa, Estados Unidos ya se encuentra en una posición de ventaja. El titular de la Casa Blanca condicionó el fin de las tensiones a la consecución de lo que denominó el «trato correcto», reiterando que la superioridad de sus fuerzas armadas permitiría una resolución sin mayores complicaciones en caso de que la vía negociada no prospere.
En relación con la seguridad marítima en la región, el mandatario confirmó que las fuerzas estadounidenses mantienen el control del Estrecho de Ormuz. Esta situación es atribuida a la implementación del denominado «Proyecto Libertad», una iniciativa que la administración estadounidense califica de naturaleza humanitaria y que tiene como objetivo facilitar el tráfico de buques de carga que habían quedado bloqueados en el Golfo Pérsico debido a la inestabilidad política y militar en la zona.
Respecto a los recientes incidentes contra buques de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el presidente evitó calificar de forma taxativa estas acciones como una violación de la tregua, limitándose a indicar que la evolución de los hechos será evaluada próximamente. En intervenciones previas en la Casa Blanca, Trump ya había minimizado el alcance de dichos ataques, señalando la ausencia de daños materiales de gran envergadura.
Asimismo, el jefe del Ejecutivo estadounidense restó importancia a las encuestas que reflejan una opinión dividida sobre el conflicto, asegurando que existe una aceptación considerable entre el público estadounidense hacia la estrategia adoptada. Para Washington, la duración de las operaciones no se considera un factor determinante ni crítico en el desarrollo de su política exterior para Oriente Medio.
Finalmente, Trump abordó la cuestión de las reservas de uranio de Irán, argumento central esgrimido por Estados Unidos e Israel para justificar la actual ofensiva. El presidente sugirió que, tras los bombardeos lanzados el pasado mes de junio, gran parte de dicho material podría haber quedado inutilizado. No obstante, manifestó su interés en asegurar el control de estas reservas para prevenir que las autoridades iraníes retomen sus aspiraciones en materia de desarrollo nuclear.


