La Armada invierte 245 millones de euros en la última década para fortalecer la seguridad contra minas submarinas
La Armada española ha destinado un total de 245 millones de euros entre los años 2016 y 2025 a la Fuerza de Medidas Contra Minas (FMCM), la estructura especializada en la localización, identificación y neutralización de artefactos explosivos en el entorno subacuático. Durante este decenio, la unidad ha completado 82 intervenciones operativas, logrando la neutralización específica de nueve minas de orinque —minas de contacto suspendidas mediante cables—, según los últimos datos oficiales facilitados por la institución.
La actividad de la Fuerza MCM ha mostrado una evolución variable a lo largo del periodo analizado. Tras registrar un promedio de ocho intervenciones anuales entre 2016 y 2020, la cifra experimentó un descenso notable hasta las cuatro actuaciones en 2021 y 2024. Sin embargo, el ejercicio de 2025 ha marcado el máximo de la serie histórica con 13 intervenciones registradas. Del total de 82 misiones comunicadas, que abarcan una categoría amplia de municiones y artefactos, nueve concluyeron con la destrucción efectiva de minas de contacto distribuidas de forma casi anual desde 2016.
En el ámbito de los recursos humanos, la plantilla de esta unidad especializada ha crecido de manera sostenida, pasando de 348 efectivos en 2016 a 383 en 2025. Este incremento de personal se ha traducido en una masa salarial media de 13,5 millones de euros anuales durante el periodo 2019-2025. Asimismo, la inversión en tecnología y equipamiento, que incluye el mantenimiento de instrumentos y vehículos submarinos, ha supuesto una partida media de 11 millones de euros anuales desde el año 2020.
La operatividad de la Fuerza MCM no se limita a la respuesta ante hallazgos fortuitos, sino que mantiene una capacidad de despliegue permanente en escenarios internacionales. En este contexto, el cazaminas Turia se ha incorporado recientemente a la operación Noble Shield de la OTAN en aguas del Mediterráneo. Integrado en la Agrupación Permanente de Medidas Contra Minas número 2, el buque desarrollará durante los próximos cuatro meses labores de vigilancia y protección de rutas comerciales y puntos críticos para la navegación.
Para la ejecución de estas misiones, la Armada emplea una combinación de técnicas avanzadas que incluyen el uso de sonares de profundidad variable y vehículos submarinos operados a distancia (ROV). Estos sistemas permiten actuar sobre las amenazas sin exponer a las dotaciones de los buques. Además, las intervenciones cuentan con la participación de buceadores especializados y el empleo de cargas explosivas controladas, garantizando la seguridad en canales de acceso a puertos y fondeaderos bajo la coordinación de organismos como la Unión Europea y la Alianza Atlántica.


