lunes, abril 27, 2026
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Macacos de Gibraltar comen tierra para curar la indigestión

Estudio vincula la geofagia en los macacos de Gibraltar con el consumo de alimentos ultraprocesados

Investigadores del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge han identificado un comportamiento inusual en la población de macacos de Gibraltar: la ingesta deliberada de tierra para mitigar los efectos gástricos de los alimentos procesados proporcionados por los visitantes. Según el estudio publicado en la revista Scientific Reports, esta práctica, conocida como geofagia, funciona como una estrategia de automedicación ante el malestar provocado por dietas ricas en azúcares, grasas y lácteos.

La investigación establece una correlación directa entre la presión antropogénica y la frecuencia del consumo de suelo. Los datos recolectados muestran que los ejemplares situados en zonas de mayor afluencia turística presentan una incidencia significativamente superior de esta conducta, especialmente durante la temporada alta, cuando el acceso a helados, dulces y aperitivos salados es más frecuente.

Los científicos sostienen que los alimentos ultraprocesados alteran la composición del microbioma intestinal de los primates. En este contexto, la ingesta de tierra no solo aportaría minerales y bacterias beneficiosas ausentes en la «comida basura», sino que actuaría como una barrera protectora en el tracto digestivo, aliviando síntomas que van desde las náuseas hasta la diarrea derivados de una alimentación ajena a su dieta natural de hojas, semillas e insectos.

Sylvain Lemoine, autor principal del estudio y antropólogo biológico en la Universidad de Cambridge, explica que este comportamiento es tanto funcional como cultural. A diferencia de lo observado en otras especies, donde la geofagia se asocia a necesidades nutricionales durante la gestación, en el Peñón no se halló un incremento del consumo en hembras embarazadas. Esto refuerza la hipótesis de que se trata de una respuesta específica a una dieta antinatural alta en calorías, sal y productos lácteos.

El informe detalla que el hábito se transmite socialmente dentro de los grupos. El equipo de investigación observó que el 89 % de los incidentes ocurrieron en presencia de otros macacos que analizaban el proceso. Además, se han detectado preferencias específicas: mientras que el 83 % de la población prefiere la arcilla roja o terra rossa, un grupo específico, la tropa de Ape’s Den, ha desarrollado el hábito de consumir tierra acumulada en los baches de las carreteras asfálticas.

Expertos independientes han valorado la relevancia del hallazgo. Mª Carmen Hernández, profesora de Zoología en la Universidad Autónoma de Madrid, señala que la geofagia surge como un mecanismo para paliar el malestar gastrointestinal producido por alimentos procesados. No obstante, Ana María Fidalgo de las Heras, presidenta de la Asociación Primatológica Española, advierte que la cantidad real ingerida y su impacto fisiológico exacto aún requieren de una mayor cuantificación para validar todas las hipótesis del estudio.

Como evidencia adicional, el estudio analizó un grupo de macacos que habita en una zona sin acceso a turistas, donde no se registró ni un solo caso de geofagia. Los especialistas subrayan que estos hallazgos deben integrarse en las campañas de sensibilización ambiental para disuadir a los visitantes de alimentar a la fauna silvestre, previniendo así alteraciones en su salud y posibles conflictos de agresividad derivados de la dependencia alimentaria.

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