Un estudio vincula la grasa visceral con un mayor riesgo de incontinencia urinaria en mujeres
Una investigación reciente publicada en el European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology ha identificado la grasa visceral como un factor determinante en el desarrollo de la incontinencia urinaria femenina. Según los resultados obtenidos por la Universidad Federal de São Carlos, en Brasil, la acumulación de tejido adiposo en el abdomen eleva la probabilidad de sufrir fugas involuntarias en un 51 %, incluso en mujeres que presentan un índice de masa corporal (IMC) dentro de los rangos considerados normales.
El estudio clínico se basó en el análisis de 99 mujeres con una edad promedio de 34 años, a quienes se les practicaron exploraciones de absorciometría con rayos X de doble energía (DXA) para precisar su composición corporal. Los datos revelaron que casi el 40 % de las participantes padecía este trastorno, el cual se asocia tradicionalmente al debilitamiento del suelo pélvico por causas hormonales, embarazos o partos, pero que ahora encuentra en la adiposidad interna un agravante crítico.
Los investigadores señalan que la grasa visceral, al ser metabólicamente activa, genera una inflamación crónica de bajo grado y altera los procesos hormonales, factores que afectan directamente al tracto urinario inferior. Asimismo, el exceso de este tejido incrementa la presión intraabdominal de manera sostenida, lo que somete a la vejiga y a la musculatura de soporte a una sobrecarga mecánica que deriva en disfunción y pérdida de control urinario.
Además de la probabilidad de fugas, el estudio cuantificó que niveles elevados de tejido adiposo abdominal aumentan en un 16 % las molestias urinarias generales y reducen en un 9,3 % la capacidad de las pacientes para realizar actividades cotidianas. El impacto se extiende a nivel social y emocional, condicionando la calidad de vida de las afectadas por la necesidad de gestionar episodios repentinos de urgencia miccional ante esfuerzos físicos mínimos, como toser o reír.
El informe también correlaciona otros factores de riesgo con la prevalencia de este trastorno, tales como el número de partos, la menopausia y procedimientos quirúrgicos como las episiotomías. No obstante, el hallazgo sobre la grasa visceral subraya la importancia de considerar la distribución del peso corporal, y no solo el peso total, en los protocolos de prevención y diagnóstico de la salud uroginecológica.
Como medida de intervención, los expertos destacan que la incontinencia es una condición tratable y prevenible. Patricia Driusso, profesora de fisioterapia y responsable en el estudio, enfatiza que, si bien el control del peso es fundamental para reducir la presión interna, la fisioterapia especializada en el suelo pélvico sigue siendo el tratamiento más eficaz. No obstante, advierten que cerca del 30 % de las mujeres requieren supervisión profesional para realizar los ejercicios correctamente, ya que una ejecución inadecuada podría agravar la patología.


