Marruecos y Portugal han retomado formalmente las negociaciones para materializar el proyecto de interconexión eléctrica directa entre ambos países, una infraestructura que busca el respaldo financiero de la Unión Europea. La iniciativa, planteada originalmente en 2018, tiene como objetivo estratégico establecer una nueva vía de intercambio energético entre el norte de África y el continente europeo, diversificando así las rutas actuales que dependen de la conexión única a través del sistema eléctrico español.
El impulso definitivo a esta propuesta se ha producido tras el encuentro mantenido en Lisboa entre la ministra marroquí de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, Leila Benali, y la ministra portuguesa de Medio Ambiente y Energía, Maria da Graça Carvalho. Ambas administraciones han acordado presentar de forma conjunta el proyecto ante la Comisión Europea para explorar los mecanismos de financiación comunitaria y atraer el interés de inversores privados, garantizando la viabilidad técnica y económica de la obra.
En la actualidad, la integración de Marruecos en el mercado eléctrico europeo se realiza exclusivamente a través de España mediante dos cables submarinos que conectan Tarifa con el norte del territorio marroquí. Con una capacidad comercial que ronda los 900 MW, este enlace es la única arteria de intercambio entre ambos sistemas. El nuevo proyecto con Portugal busca reducir esta dependencia y fortalecer la seguridad del suministro en la Península Ibérica, especialmente tras incidentes técnicos recientes que han puesto de manifiesto la necesidad de ampliar las interconexiones internacionales.
Desde el punto de vista técnico, las autoridades lusas se encuentran en fase de definición del trazado definitivo. Los estudios preliminares de 2018 contemplaban una conexión de unos 220 kilómetros de longitud entre las localidades de Tavira, en la región del Algarve, y Beni Harchane, en el norte de Marruecos, con una capacidad estimada de 1.000 MW. No obstante, el presupuesto inicial de 800 millones de euros deberá ser actualizado debido al incremento de los costes de construcción y los avances tecnológicos en cables submarinos de alta tensión.
El acercamiento energético coincide con un clima de sintonía diplomática entre Lisboa y Rabat. El ministro portugués de Asuntos Exteriores, Paulo Rangel, ha destacado recientemente la colaboración de Marruecos en la gestión de los flujos migratorios y la estabilidad del espacio Schengen. Esta posición institucional refuerza la voluntad de ambos gobiernos de colaborar en proyectos de infraestructuras de largo plazo que trascienden el ámbito estrictamente energético y se posicionan como ejes de cooperación estratégica regional.
La propuesta marroquí se enmarca en un plan de expansión más amplio que pretende convertir al país africano en un exportador de energía renovable, solar y eólica, hacia el mercado europeo. Además del enlace con Portugal, Rabat estudia otros proyectos de gran envergadura como el Sila Atlantik, destinado a conectar Marruecos con Alemania, o el Qantara Med, proyectado hacia el sur de Francia. Estos planes buscan esquivar las limitaciones de la red actual y consolidar nuevas rutas de exportación directa hacia el centro de Europa.
Pese al avance diplomático, el proyecto se encuentra todavía en una fase incipiente. La ministra portuguesa ha subrayado la necesidad de que la infraestructura sea financiable sin que el coste recaiga sobre los presupuestos públicos o el consumidor final. Las delegaciones de ambos países prevén abordar los detalles técnicos y financieros ante la Comisión Europea próximamente, con el horizonte fijado en una cumbre bilateral que se celebrará a principios de 2027 para consolidar el acuerdo de inversión definitivo.


