El CIS refleja un fortalecimiento del PSOE y una tendencia a la baja en el espacio de Vox
El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), cuyo trabajo de campo se desarrolló entre el 6 y el 10 de abril, señala un cambio en la tendencia electoral de España. Según el análisis de los datos de campo, el PSOE ha logrado recuperar votantes indecisos y atraer apoyos procedentes de la izquierda radical, situando su estimación de voto sobre el censo en un 18,8%, frente al 16,8% registrado en febrero. Este incremento de aproximadamente 600.000 votos aleja a la formación liderada por Pedro Sánchez de la barrera crítica de los 100 escaños, proyectándose hacia un escenario de mayor estabilidad parlamentaria.
Por el contrario, la formación Vox muestra signos de retroceso significativo. El informe describe una «caída libre» del partido, atribuida en parte a la percepción de sus alianzas internacionales y al desgaste provocado por las prolongadas negociaciones en gobiernos autonómicos como Extremadura, Aragón y Castilla y León. Esta debilidad del bloque de derecha reduce las expectativas de una mayoría absoluta conjunta entre el Partido Popular y Vox, que actualmente se situaría por debajo de los 200 escaños en las proyecciones más recientes.
El Partido Popular, bajo la dirección de Alberto Núñez Feijóo, mantiene una base electoral sólida pero estancada. Los datos indican que la formación no ha logrado crecer significativamente desde el verano de 2023. La estrategia centrada en el «antisanchismo» parece no ser suficiente para atraer a nuevos sectores del electorado, mientras que la irrupción de perfiles técnicos en el Gobierno, como el ministro Carlos Cuerpo, ha puesto a prueba la capacidad de réplica de la oposición en el control parlamentario.
En el ámbito de la izquierda radical, el panorama es de fragmentación. Tanto Sumar como Podemos registran un descenso en la intención de voto. Como novedad, el CIS ha incluido de forma espontánea una categoría de «Coalición de izquierdas», que recoge el interés por una posible confluencia de partidos que incluiría la iniciativa de Gabriel Rufián. No obstante, esta opción se sitúa apenas en un 1,7%, lo que sugiere una mayor dispersión del voto en este espectro político.
Este escenario doméstico se ve influenciado por un contexto internacional de alta volatilidad. La crisis en Irán y el sur del Líbano, sumada a la estrategia de comunicación de figuras como Donald Trump, ha generado una sensación de riesgo en la opinión pública europea. En este marco, el presidente del Gobierno ha optado por una estrategia de internacionalización, buscando posicionarse como un referente progresista global frente a las corrientes populistas. Esta proyección exterior se utiliza internamente para definir un marco de confrontación política basado en valores morales y posiciones en conflictos internacionales.
Finalmente, el análisis de los flujos de decisión sugiere que el electorado se encamina hacia un proceso de simplificación antes de que termine la legislatura. Mientras el PP busca consolidar el voto útil del centroderecha frente a la caída de Vox, el PSOE parece estar capitalizando el desorden en su flanco izquierdo. En términos de representación territorial, el avance socialista podría tener efectos colaterales en socios parlamentarios como el BNG, cuya representación oscilaría en función de la fuerza que obtenga el PSOE en las provincias gallegas.


